<< Quienes Somos
Creemos que es un Dios trino: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, el cual es uno. A Él amamos con toda nuestra alma, espíritu y mente, y con todas nuestras fuerzas. Él es la prioridad de nuestro amor, obediencia y adoración, sobre todas las cosas.
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. (Lucas 10:27)
Creemos en la familia como un eslabón principal en el Reino de Dios, y en el matrimonio solamente entre un hombre y una mujer. (Génesis 1:27)
Creemos en las Escrituras como la verdad absoluta, total e inspirada por Dios, que es el fundamento para nuestra vida (2 Timoteo 3:16). Nos comprometemos a ponerla por obra. (Santiago 1:22)
Creemos también que el Reino de Dios es el gobierno invisible, absoluto y verdadero de Dios. Hacer su voluntad es nuestra pasión y deseo. Creemos y practicamos sus valores, principios, mentalidad y leyes. (Hebreos 12:28)
Pasión por el progreso. El deseo de Dios es que prosperemos en todo. Por eso, el crecimiento constante es un valor para nosotros; madurar, progresar, ir a otras dimensiones y niveles de visión, fe, unción, gloria y bendición. (3 Juan 1:2)
Creemos que nuestro Dios es un Dios tri-generacional: el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y que los padres tienen la habilidad y la gracia de impartir a sus hijos espirituales y naturales, todo aquello que hayan alcanzado: herencia material, emocional y espiritual. (Éxodo 3:15, Deuteronomio 30:19 y Lucas 1:50)
Creemos que todo ser humano nació y fue creado por Dios con un propósito. Cuando descubre su propósito y lo desarrolla, deja un legado en la tierra. Entonces puede decirse que esa persona tiene o tuvo éxito en la vida. (Eclesiastés 3:11)
Creemos que la meta de todo hombre y mujer en la tierra es, cada día, formar más el carácter de Jesús en su vida. Es decir, ser lleno de bondad, integridad, humildad, temor de Dios, santidad y madurez. Creemos que Jesús es nuestro modelo, al cual tenemos que imitar, honrar, glorificar, adorar y seguir. (Romanos 8:29)